Prevenir es proteger la vida en el trabajo
Cada 4 de febrero, la Unión Internacional contra el Cáncer (UICC) con el respaldo de la Organización Mundial de la Salud (OMS) conmemora el Día Mundial contra el Cáncer y nos convoca a reflexionar sobre una enfermedad que crece a nivel global, pero que en gran medida es evitable. Para este 2026, la OMS refuerza el mensaje sobre la prevención, la equidad en el acceso de tratamientos y el impacto de los hábitos de vida a través del lema “Por unos cuidados más justos”.
Uno de los grupos más vulnerables son los trabajadores al aire libre. El cáncer de piel no melanoma es hoy el tipo de cáncer ocupacional con mayor número de personas expuestas (OMS/OIT, 2023). La exposición a la radiación solar ultravioleta es el factor de riesgo laboral con la tercera mayor carga atribuible de muertes por cáncer a nivel mundial, después del amianto (asbesto) y los gases de escape de motores diésel. Aunque el asbesto causa más muertes, el cáncer de piel no melanoma es el que afecta a un mayor volumen de trabajadores, con aproximadamente 1,600 millones de personas expuestas a nivel global (Pega et al., 2023), afectando a constructores, mineros, repartidores, pescadores, transportistas, entre otros.
El riesgo no es igual para todas las personas
Uno de los puntos clave a considerar es que el riesgo de desarrollar cáncer de piel no se distribuye de forma uniforme en la población. Los datos muestran diferencias claras según tipo de piel y otros factores.
· Piel clara: El riesgo de desarrollar melanoma a lo largo de la vida es de aproximadamente 1 de cada 33 personas (en hombres) y 1 de cada 52 (en mujeres). Si se trata de cáncer no melanoma, el riesgo es de 1 de cada 5.
· Personas hispanas: El riesgo estimado de desarrollar melanoma a lo largo de la vida es de 1 de cada 200. En cuanto al cáncer de piel no melanoma, aunque no se dispone de una cifra estadística única, las investigaciones lo sitúan como el tipo de cáncer más frecuente en esta población después de los tumores internos. Su incidencia es significativamente menor que en personas de piel clara, pero notablemente superior a la observada en personas de piel negra.
· Edad: La edad promedio de diagnóstico es cercana a los 66 años, aunque el melanoma también puede presentarse en adultos jóvenes.
Esto demuestra que el cáncer de piel no melanoma es una amenaza latente para todos en la que la exposición solar acumulada, especialmente en entornos laborales, actúa como un factor nivelador que pone en riesgo incluso a quienes tienen menor predisposición estadística.»
Cáncer de piel: una cifra alarmante
Estudios recientes de la OMS y la OIT revelan que casi 1 de cada 3 muertes por cáncer de piel no melanoma se debe a la exposición a la radiación solar mientras se trabaja. Esto significa que miles de personas pierden la vida por una causa que es 100% prevenible.
Radiación UV: un riesgo silencioso y acumulativo
A diferencia de otros riesgos laborales evidentes, la radiación UV no siempre produce señales inmediatas. No siempre hay dolor, quemaduras o enrojecimiento visible. Sin embargo, el daño se acumula día tras día.
Esta característica silenciosa explica por qué muchas veces la exposición solar no se percibe como un peligro real, pese a su relación directa con el cáncer de piel y otras alteraciones cutáneas. El trabajador puede sentir que «se ha acostumbrado al sol», cuando en realidad su piel está almacenando un daño que podría manifestarse años después.
Prevención: una responsabilidad compartida
La OMS insiste en que la protección no es solo una decisión individual, sino una responsabilidad compartida entre empleadores y trabajadores. La prevención del cáncer de piel requiere un enfoque integral, donde confluyen distintos actores. Las organizaciones deben reconocer la radiación UV como un riesgo laboral real. Los equipos de prevención cumplen un rol clave en la educación y el control del riesgo. Las personas, por su parte, deben incorporar hábitos de protección en su rutina diaria.
Estrategias de Prevención:
- Gestión de horarios: Reprogramar las tareas más intensas fuera de las horas pico de radiación (10:00 a 16:00).
- Sombra y áreas de descanso: Proveer lugares protegidos para las pausas.
- Ropa técnica y EPI: Uso de tejidos de trama cerrada, sombreros de ala ancha que cubran cuello y orejas, y protectores solares de amplio espectro (FPS 30+).
Vigilancia activa: La regla ABCDE
Para quienes trabajan bajo el sol, es vital realizarse autoexámenes mensuales para vigilar cualquier cambio en la piel:
- A (Asimetría): Mitades desiguales.
- B (Bordes): Irregulares o borrosos.
- C (Color): Diferentes tonos en un mismo lunar.
- D (Diámetro): Mayor a 6 milímetros.
- E (Evolución): Cambios en forma, tamaño o sensación (picazón/sangrado).
4 de febrero: una fecha para tomar conciencia
La protección contra la radiación solar en el trabajo no es un favor, es un derecho a la seguridad y salud laboral. Este 4 de febrero, el mensaje es claro: la prevención hoy es salud para mañana. Tu piel es tu herramienta de trabajo más importante, ¡cuídala!
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Fuentes:
Organización Mundial de la Salud y Organización Internacional del Trabajo (2023). Global, regional, and national burdens of non-melanoma skin cancer attributable to occupational exposure to solar ultraviolet radiation, 2000–2019: A systematic analysis from the WHO/ILO Joint Estimates of the Work-related Burden of Disease and Injury. Ginebra, Suiza.
Pega, F., et al. (2023). «Global, regional, and national burdens of non-melanoma skin cancer attributable to occupational exposure to solar ultraviolet radiation». Environment International, Vol. 181.
American Cancer Society (2024). Cancer Facts & Figures 2024. Special Section: Cancer in the Hispanic/Latino Population. Atlanta: American Cancer Society.
