En Chile, el cumplimiento riguroso de la normativa sobre Elementos de Protección Personal (EPP) es un pilar de la seguridad laboral. Ante el cambio climático, hoy es imperativo expandir esta protección hacia riesgos emergentes: la exposición crítica a la radiación solar y la creciente amenaza de vectores biológicos. Abordar la prevención de enfermedades transmitidas por insectos, no es solo una exigencia legal, sino un compromiso esencial con la salud integral de los trabajadores.
Respecto a este último riesgo, el «Compendio de Normas del Seguro Social de Accidentes del Trabajo y Enfermedades Profesionales» de la SUSESO (Superin tendencia de Seguridad Social) establece en su Libro III, punto 5, sobre “Accidentes provocados por picaduras o mordeduras de insectos”: “Si la picadura o mordedura de insectos, ocurrida en el desempeño de las actividades laborales, solo genera una lesión en la piel, corresponde que sea calificado como un accidente a causa o con ocasión al trabajo. En cambio, si genera efectos sistémicos, deberá ser calificado como enfermedad profesional.”
En este artículo encontrarás información clara y actualizada sobre cada una de estas enfermedades, sus riesgos y, sobre todo, cómo prevenir enfermedades transmitidas por mosquitos en Chile de manera efectiva utilizando repelentes seguros para la piel.
El escenario de las Arbovirosis en Chile
Tradicionalmente, Chile continental se consideraba una zona libre de mosquitos transmisores de enfermedades. Sin embargo, la presencia del mosquito Aedes aegypti ha dejado de ser exclusiva de Isla de Pascua, detectándose colonias en regiones del norte (Arica y Parinacota, Tarapacá) y recientemente hallazgos aislados en la zona central (región de Valparaíso y Metropolitana).
¿Cuáles son las principales amenazas?
Las enfermedades que el Ministerio de Salud (MINSAL) vigila estrechamente son:
- Dengue: El de mayor preocupación actual por el aumento de casos importados y el riesgo de transmisión local en zonas con presencia del mosquito.
Los síntomas típicos incluyen fiebre alta, dolor muscular, decaimiento, dolor detrás de los ojos y, en algunos casos, complicaciones graves como dengue hemorrágico. Por esta razón, la prevención es fundamental, especialmente para quienes trabajan al aire libre o viven en zonas donde se han reportado casos.
- Zika: El virus Zika también es transmitido por el mosquito Aedes aegypti. Aunque su circulación es menos frecuente que el dengue, su riesgo aumenta en mujeres embarazadas, ya que la enfermedad puede causar microcefalia y otras complicaciones neurológicas en bebés nacidos de madres infectadas.
La mayoría de los casos presentan síntomas leves o incluso pasan desapercibidos, lo que aumenta la importancia de la prevención y la protección diaria.
- Chikungunya: La enfermedad Chikungunya, transmitida por el mismo mosquito, se caracteriza por fiebre alta y dolor articular severo que puede prolongarse durante semanas o incluso meses. La erupción cutánea también es frecuente.
Aunque rara vez causa complicaciones graves, sí puede generar un impacto significativo en la calidad de vida y la capacidad laboral de las personas afectadas.
- Fiebre Amarilla: Especialmente relevante para viajeros o trabajadores que se desplazan a zonas selváticas internacionales (Brasil, Bolivia, Colombia, etc.)
La enfermedad suele presentarse en dos fases:
- Fase Aguda (Inicial): Aparece de 3 a 6 días después de la picadura.
- Fiebre alta repentina y escalofríos.
- Dolor de espalda intenso y dolores musculares generalizados.
- Dolor de cabeza, náuseas y pérdida de apetito.
- Nota: La mayoría mejora tras esta fase de 3 o 4 días.
- Fase Tóxica (grave): Ocurre en el 15% de los casos, tras 24 horas de aparente recuperación.
- Ictericia: El virus ataca el hígado, tornando la piel y ojos amarillos.
- Hemorragias: Sangrado de nariz, boca u ojos, y vómito con sangre (vómito negro).
- Deterioro renal: El cuerpo deja de producir orina.
- Riesgo: El 50% de los pacientes que entran en esta fase fallecen en un plazo de 10 a 14 días.
El mosquito: Aedes Aegypti
Este vector es urbano y doméstico; se reproduce en recipientes con agua estancada (floreros, neumáticos, maceteros). Con el aumento de las temperaturas en Chile, el hábitat de este mosquito se ha expandido, lo que aumenta el riesgo de transmisión autóctona (casos contraídos dentro del país).
¿Cómo prevenir estas enfermedades: el rol clave del repelente adecuado?
La prevención se centra en evitar la reproducción del mosquito Aedes aegypti y proteger la piel de sus picaduras.
- Gestión del entorno (eliminar el criadero) El mosquito pone sus huevos en agua estancada. Sin agua, no hay ciclo de vida:
- Vuelca: Maceteros, baldes, neumáticos o cualquier objeto que acumule agua de lluvia o riego.
- Tapa: Herméticamente estanques, tambores o bidones de almacenamiento de agua.
- Limpia: Cambia el agua de bebederos de mascotas y floreros cada 24-48 horas, frotando las paredes del recipiente para eliminar huevos adheridos.
- Protección personal (barrera física) Evitar el contacto directo con el vector utilizando:
- Vestimenta decolores claros que cubra brazos y piernas (manga larga y pantalones).
- Mallas: Instalar mosquiteros en ventanas y puertas de viviendas o campamentos de trabajo.
- Zonas de Riesgo: Evitar permanecer en áreas con maleza alta o aguas estancadas durante el amanecer y atardecer (horas de mayor actividad del mosquito).
- Utilizar repelente de insectos: Un repelente es una sustancia que se aplica sobre la piel, sobre la ropa o sobre superficies para impedir que los mosquitos se posen o piquen a la persona. Los más efectivos y seguros contienen ingredientes activos aprobados por agencias de salud internacionales. Los principales disponibles y recomendados son aquellos que contienen: el DEET, la Icaridina (Picaridina) o IR3535.
- Vigilancia activa
- Detección: Informar a la autoridad sanitaria (Seremi o SAG) si se avistan mosquitos con manchas blancas en patas y cuerpo.
- Vacunación: En el caso específico de la Fiebre Amarilla, vacunarse si se viaja a zonas endémicas con al menos 10 días de antelación.
Conclusión: la prevención es la mejor defensa
El avance de las arbovirosis en Chile nos sitúa ante un escenario donde la seguridad ya no solo se trata de evitar accidentes mecánicos o caídas, sino de gestionar riesgos biológicos invisibles pero latentes. Como hemos visto, la normativa de la SUSESO es clara: una picadura en el trabajo no es un evento menor, y sus efectos sistémicos pueden derivar en enfermedades profesionales graves.
Frente a este desafío, la clave del éxito radica en la anticipación. Eliminar criaderos y proteger la piel no son acciones aisladas, sino parte de una cultura de autocuidado que debe integrarse en cada faena y hogar.
En un entorno climático cambiante, estar informados y equipados con los EPP adecuados es nuestra mejor defensa. La prevención hoy es la salud del mañana.
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