Rayos UVA, UVB y UVC
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Rayos UVA, UVB y UVC: su origen, comportamiento y diferencias

La radiación ultravioleta o RUV cada día adquiere mayor protagonismo en nuestras vidas debido a que la contaminación ha reducido la capa de ozono, por lo que, los rayos ultravioletas traspasan su territorio alcanzando la tierra y ocasionando daños, muchas veces irreparables, en la salud de las personas.

Si bien, solemos escuchar hablar acerca de los rayos UVA, UVB y UVC, aún resulta desconocida para la gente la naturaleza, el comportamiento y las diferencias que existen entre ellos, lo que es importante a la hora de escoger el modo en que nos protegemos de sus efectos nocivos.

El sol es una estrella que emite un espectro de luz muy grande. Este espectro, además, es muy amplio ya que está conformado por rayos infrarrojos,  rayos ultravioletas y, entremedio, se encuentra la luz visible.

Rayos infrarrojos

Los rayos infrarrojos producen calor que es muy beneficioso por su efecto antiinflamatorio. Por esta razón, son aliados en las fisioterapias utilizándose en procesos de rehabilitación, recuperación de lesiones, desinflamación de tendones, músculos y otros. 

Pese a tener una naturaleza benigna para la salud, aún no se tiene certeza del daño que podrían provocar aquellos rayos infrarrojos que provienen del sol.

Luz visible

Por otro lado, el espectro visible o luz visible corresponde a la región del espectro electromagnético que el ojo humano es capaz de ver e interpretar en la paleta de colores que conocemos.

La luz visible posee radiaciones electromagnéticas que tienen distintas frecuencias. El ojo humano es capaz de percibir solo una parte de éstas, que corresponde a las que presentan longitudes de onda que van entre 380 y 750 nanómetros aproximadamente. 

Algunas personas tienen la capacidad de percibir este tipo de luz en un rango más o menos amplio.

¿Qué son los rayos UV?

Qué son los rayos UV

Los rayos ultravioleta comprenden el 5% de los rayos que llegan a la tierra, sin embargo, son más potentes que los infrarrojos, por ejemplo. Están compuestos por tres tipos: los rayos UVA, UVB y UVC. Aunque podríamos suponer que tienen una naturaleza similar, ciertamente son bastante distintos en intensidad, largo de onda y los efectos que tienen sobre la salud de nuestra piel, ojos y sistema inmune.

Rayos UVA

Gran parte de la RUV que alcanza la superficie terrestre está compuesta por rayos UVA, constituyendo el 95% de ésta. Estos rayos son potentes, con longitudes de onda entre 400 y 315 nanómetros, pudiendo atravesar las nubes, el vidrio y la epidermis, revistiendo por ello, una gran amenaza para nuestra piel.   

A diferencia de los rayos UVB, que son los responsables de causar los eritemas o quemaduras de sol, los rayos UVA no causan dolor, sin embargo, causan igualmente daño a la piel, incluso a niveles más peligrosos y a largo plazo porque pueden penetrar muy profundo en esta, alcanzando las células de la dermis. 

Unos de los efectos de los rayos UVA es el producir radicales libres los cuales provocan las siguientes consecuencias en el organismo:

  • Foto envejecimiento que se traduce en la pérdida de elasticidad de la piel y la aparición de arrugas.
  • Alergia al sol.
  • Hiperpigmentación.
  • Cáncer de piel.

Rayos UVB

Los rayos UVB llegan a la tierra en una proporción muy reducida respecto de los rayos UVA, sin embargo, a diferencia de los UVA, los UVB poseen una longitud de onda 315 – 280 nanómetros,  siendo mucho más intensos, por lo que pueden causar distintos tipos de efectos negativos en la piel y a nivel del ADN.

Los daños que pueden ocasionar este tipo de rayos son los siguientes:

  • Causar eritemas (o quemaduras solares, que pueden variar dependiendo de su gravedad).
  • Dañar el ADN celular.
  • Impactar negativamente en el sistema de protección de la piel, es decir, ocasionar un daño en su sistema inmunológico.
  • Producir cáncer de piel.

Rayos UVC

De los tres rayos ultravioleta, los UVC son los más agresivos, por lo que, podrían ocasionar un daño severo a la salud si llegaran a la superficie terrestre. Afortunadamente, la capa de ozono tiene la capacidad de bloquear la mayor parte de ellos.

Sin embargo, en la actualidad este tipo de rayo se utiliza como un poderoso agente desinfectante y se convirtió en un aliado fundamental en la lucha contra el covid.

Para concluir, el sol nos brinda muchos beneficios y la radiación UV cumple funciones importantes en distintos procesos que desarrolla nuestro cuerpo, por lo que, no debemos demonizarla. Sin embargo, como la capa de ozono se ha debilitado, resulta imprescindible que nos protejamos de los efectos de los rayos UVA y UVB evitando exponernos al sol por periodos prolongados en los horarios en que la RUV marca un índice de riesgo alto.

Junto con esto, debemos utilizar un fotoprotector de amplio espectro que nos brinde una protección total contra los rayos UVA y UVB, la luz visible y la luz azul, idealmente. El uso de fotoprotector es prioritario en todas las estaciones del año e incluso estando dentro de casa.

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